136. Un almuerzo fuera de control
El sol del mediodía cae con fuerza sobre la plaza, pero la brisa ayuda a que el calor se sienta soportable mientras camino sin apuro. No es que tenga grandes expectativas sobre este almuerzo, es solo un favor entre colegas, uno que, con suerte, sembrará una cuartada en la mente de Vanessa y David. Aun así, me puse los labios rojos y ese blazer que siempre me hace ver como si supiera más de lo que digo. No porque me interese impresionar a Edward, sino porque siempre vale la pena causar una buena