118. La maravillosa área social de la mansión Hikari
Es sábado por la mañana y el sol invernal apenas comienza a filtrarse por las persianas de mi apartamento. El sonido suave de la respiración de Bárbara me recuerda que no estoy sola. Llegó anoche, llena de energía y con una sonrisa que no pudo borrar ni siquiera el sueño. La emoción de ver a Danna la tiene flotando, y es imposible no contagiarme un poco de su entusiasmo.
Nos levantamos temprano, preparando todo para el día. Mientras nos alistamos, Bárbara no para de hablar de Danna: de lo intel