119. El nuevo amigo de Danna
La tarde avanza y seguimos disfrutando del ambiente relajado junto a la piscina. Las risas de Danna y Bárbara resuenan mientras chapotean en el agua, ambas apartadas del grupo, compartiendo anécdotas y bromas como si no hubiera preocupaciones en el mundo. Yo estoy sentada en la tumbona, a un lado de Murgos, disfrutando del calor que envuelve el área social. Observo cómo el agua refleja destellos de luz en el techo mientras me giro hacia ella con una sonrisa curiosa.
—Así que… ¿próximamente exes