Valle Sereno.
Llegué después de cuatro horas en tren de alta velocidad. Las primeras luces de la noche empezaban a encenderse. Aunque no era tan bullicioso como Cañada Real, las luces brillaban con el encanto romántico de una bella y pequeña ciudad.
La llamada de Paula llegó puntual.
—¿Ya llegaste? ¿Encontraste dónde alojarte?
Le sorprendió un poco que me fuera tan rápido. Cuando me preguntó a dónde iba, le di la dirección y el horario correspondiente del tren.
Me preguntó si me había ido tan a