Al decir esto, Mariana se asustó claramente, negándolo apresurada, mientras me agarraba la mano con fuerza.
—Por favor no lo malinterpretes, no es eso, Sergio nunca ha querido a otra chica, tú eres la primera.
Viendo lo asustada que estaba, con los labios pálidos, supe en ese instante que no debía asustarla.
Su corazón estaba débil, no podía soportar susto alguno.
Le toqué la nariz con el dedo. —Mira qué nerviosa te has puesto. Lo sé, Sergio me dijo que nunca ha tenido novia.
Mariana afirmó y añ