Alejandro, que parecía entender la situación, miró a Sergio antes de responder: —Sergio sabrá manejar esto y no permitirá que sus asuntos personales afecten su trabajo. Además, nuestro equipo de seguridad también tiene responsabilidad por no impedir el ingreso de personas ajenas. No podemos culpar solo a Sergio de este desastre.
El rostro de Carlos se ensombreció aún más; era evidente que no esperaba que Alejandro defendiera de esa manera a Sergio, desafiando su autoridad como director ejecutivo