—¿Qué está pasando aquí?
La voz sombría de Carlos resonó con ese tono autoritario de director ejecutivo.
Ya no quedaba ni rastro alguno de ese tono juguetón que usaba conmigo.
Dicen que las mujeres son expertas en cambiar de cara, pero los hombres no se quedan atrás.
El jefe de seguridad, aunque todavía temblaba y estaba pálido del susto, corrió a informarle la situación.
Después de escuchar atento, Carlos fijó su mirada en Sergio: —¿Así que todo este desastre es por asuntos personales de Sergio