Beatriz se sobresaltó visiblemente ante las palabras de Carlos. Sus ojos marrones se llenaron de lágrimas, que temblaron al borde de sus pestañas, a punto de caer. Su expresión cambió rápidamente, transformándose en una imagen de vulnerabilidad y de dolor.
—Carlos —repuso con voz era suave y quebradiza—, finalmente te has cansado de mí, ¿verdad?
Mientras hablaba, las primeras lágrimas rodaron por sus mejillas, dejando rastros brillantes en su piel.
Carlos permaneció en silencio, con su rostro im