Se notaba que sus palabras eran sinceras, y era evidente su soledad; de otro modo no habría pasado de enfrentarse a mí a querer por todos los medios ser mi amiga en cuestión de segundos.
—No tengo amigas, Leonardo no me deja tenerlas, pero veo que contigo es diferente, así que... creo que aceptaría mi amistad contigo —Macarena nerviosa se acercó.
No le respondí.
—Sara, no tengo otras intenciones al respecto, realmente quiero ser tu amiga. Además, mi niña te aprecia mucho, te ha mencionado varias