Sostuve su mano, dándole fuerzas en completo silencio.
Pedro dijo que la operación duraría al menos seis horas. Después de tres horas de espera, a Sergio de repente le empezó a sangrar la nariz. Era por el exceso de nervios, lo que me mostró cuánto le importaba su hermana Mariana.
—Voy enseguida por agua —durante estas tres horas, ninguno había bebido nada. La noche anterior, cuando Mariana no pudo comer por la operación, Sergio tampoco comió por acompañarla.
—Estoy bien, ve a descansar un rato