Resulta que Dylan me invitó a comer, algo que Sergio ya me había susurrado al oído mientras me hacían los análisis de sangre.
Pensé por un momento que solo lo había dicho para distraerme, pero resultó ser cierto.
—¿Dylan? —preguntó Sergio directamente.
—Sí —lo miré—. Sergio, ¿fuiste tú quien le pidió a Dylan que me invitara?
Siendo él el jefe de Dylan, una simple palabra suya bastaría para que Dylan obedeciera sin chistar.
Sergio se quedó callado —No.
Me reí con sarcasmo, tomando su negativa com