Carlos no respondió. Beatriz con su voz entrecortada lloraba desconsolada: —Carlos, no puedo vivir sin ti, no sé qué haré sin ti.
Pero Carlos seguía sin hablar. Beatriz pensó que había colgado. —Carlos, Carlos, ¿sigues aún ahí?
Mientras hablaba, le echo un vistazo al movil; la llamada seguía activa. —Carlos…
—Beatriz, ¿quién te ha dicho que fueras a mi casa? ¿Te lo advertí, lo olvidaste? —finalmente, Carlos respondió.
Las manos de Beatriz temblaban mientras sujetaba el teléfono. —Carlos, no tení