Gabriel me miró con ternura, con la mirada de un padre a su hija. —En mi corazón, siempre serás una niña que no crece, pero señorita, debo decir que tu seriedad y dedicación en el trabajo es excelente, pero quizás en la vida no lo es tanto.
Sé por qué dice eso, pero todos tenemos nuestras propias convicciones y personalidad, dicen que es difícil cambiar la naturaleza de una montaña.
—Sara, un poco de ingenuidad te hará feliz, especialmente en la vida, no es necesario que todo esté claro, ¿entien