—Los secretos íntimos no se comparten —bromeó Paula.
—Estoy hablando en serio —respondí—. ¿Rechazaste a tu único pretendiente?
—Por supuesto, lo rechacé al instante.
—Pero no se rindió, sigue enviándote comida y flores. Y, además —pausé—, también te espía.
Paula se puso seria cuando le conté sobre el choque en la puerta.
Recordando mi experiencia con el acosador del matrimonio arreglado que casi termina mal, le advertí con preocupación —Ten cuidado, Paula. Tipos como esos pueden ser bastante pel