—¿Te aprovechaste de Sergio y luego te haces la desentendida? —así pensaba Paula de mí.
—¿Dime, cuándo he hecho eso?
Paula gruñó:
—Le has absorbido casi toda el alma y ¿dices que no?
La miré todavía algo desorientada mientras Paula se señalaba el cuello y luego, apoyándose en la cama, me dijo:
—Sara, no sabía que podías ser tan intensa. Parece que toda la energía que acumulaste en veinte años la gastaste por completo con Sergio.
Recordé la marca que le había dejado de manera intencional a Sergio