—Sasa, esta noche papá contará las estrellas contigo.
—Sasa, sé una buena niña y toma tu medicina.
—Sasa...
—Papá, mamá...
Extendí mis brazos tratando de alcanzarlos mientras gritaba, pero alguien sujetó mis manos. Una voz familiar me llamaba:
—Sasa, Sasa, despierta, despierta...
Junto con esos llamados, sentí que tomaban mi rostro entre sus manos.
Vi el rostro preocupado de Sergio, sus pulgares acariciando mis mejillas.
—Sasa, soy yo.
Era Sergio. Desperté completamente de ese sueño lleno de dol