¡De verdad que ser buena persona solo hace que te pisoteen!
Si Carlos y Beatriz me trataban así era porque mi actitud pacífica les hizo pensar que podían aprovecharse de mí, sin entender que simplemente me daban igual.
Ya que así estaban las cosas, tendría que mostrarles que toda espada tiene filo.
Mis palabras punzantes hicieron que Carlos palideciera:
—Sara...
—¡Suelta la puerta! —le ordené nuevamente.
Pero no lo hizo, en cambio dijo:
—No te estoy culpando, solo... quería que lo supieras.
—¿Qu