Mis elogios eran de por si sinceros. Aun yo siendo una novata en el tema, había entendido perfectamente y aprendido sobre las maravillas y grandeza de la medicina moderna a través de su explicación.
—¿Qué te ocurre? Pareces agotada, como si hubieras estado haciendo travesuras —Paula ignoró mi comentario y notó mi estado.
Como era de esperar de una ginecóloga, tenía ojo clínico. No solo notó mi estado, sino que adivinó la causa.
Torcí los labios:
—Estoy un poco exhausta.
Paula abrió los ojos:
—¿L