Paula me invitó a almorzar. Me contó que un antiguo compañero de estudios venía como profesor invitado a su hospital y había conseguido que me recibiera para discutir los detalles del tratamiento de Mariana.
—Entonces llevaré a Sergio también —sugerí, después de todo era su hermana y era mejor que él escuchara directamente. Además, la decisión final sobre la operación dependía de él.
Paula dudó un momento, lo que me pareció extraño:
—¿Sucede algo? ¿No es acaso conveniente?
—Mejor vente sola. Ade