Mirando su expresión tan seria, lo examiné detenidamente: maduro, sereno y apuesto.
Era imposible comparar a un hombre de su edad con simpletones como Alberto.
Además, él emanaba mas bien una madurez que era bastante atractiva.
¿No estaba de moda que las mujeres prefirieran hombres maduros?
Ya fueran jóvenes solteras, mujeres casadas o incluso adolescentes, todas se sentían atraídas por hombres hechos y derechos como Sergio.
Pero su reacción sugería que no era consciente de lo valioso que era se