Si el parque en sí no tenía problemas, entonces el problema seguro que debía ser Carlos.
Recordando la escena del sueño y el verdadero propósito de mi llamada, le pregunté a Alejandro:
—¿Es entonces Carlos el problema? ¿Le pasó algo?
Alejandro guardó silencio por un momento antes de responder:
—Si quieres saber algo, deberías preguntarle directamente a él.
No hay que subestimar a nadie, claro que se había dado cuenta. Uno no es tan pendejo como para no darse rápido de cuenta.
Me quedé sin palab