¡Caray! Se me había olvidado por completo ese incidente.
No tenía nada que ocultar, así que lo negué directamente:
—No hubo ningún acoso, fue una calumnia.
—¿Mmm…? —Sergio me miró fijamente, su mirada exigiendo más detalles.
Le conté sobre el incidente cuando de manera accidental tropecé con Alberto y cómo él me acusó falsamente. Añadí:
—Ese tonto mocoso era puro narcisismo, ni siquiera me fijaría en alguien así.
—¿Y qué tipo de hombre te gusta entonces? ¿Maduros? ¿Serios y estables? —preguntó S