79. En el restaurante con Alexis
¿Aceptar los crímenes de Dimitri me convierte en una mala persona? Supongo que sí. Tal vez mi silencio y mi complicidad sean una condena en sí mismas. El precio de haberle entregado mi alma a un mafioso es este remordimiento constante que me hace sentir como si estuviera hundiéndome en arenas movedizas. El amor que siento por él supera los valores que aprendí en el monasterio, y esa decepción que tengo conmigo misma seguramente será mi castigo, un tormento silencioso que me acompañará por el res