78. En la suite
A lo largo de este tiempo, he llegado a conocer a dos Dimitris. Uno es el hombre que tengo ahora frente a mí, el romántico empedernido más dulce y empalagoso de todo Londres. Este Dimitri es capaz de hacerme sentir como la protagonista de un cuento de hadas, alguien que se arrodilla ante mí con una sonrisa cálida, que acaricia mi rostro como si fuese un tesoro y declara su amor con una devoción que te hace sentir como una santa. Su dulzura me envuelve, me embriaga, y en momentos como este, me at