77. Año nuevo juntos
Todo cambió desde el instante en que mi corazón tomó las riendas de su propio destino. Como si se tratara de un órgano autónomo, trazó el camino y me guió hacia él.
Aquella mujer devota, impregnada de pureza exagerada, se está desvaneciendo poco a poco. Por más que intento aferrarme a la ingenuidad que una vez me definió, no encuentro ni el más mínimo rastro. Yo… estoy cambiando. Es como si la monja que fui hubiera dejado de existir.
Han pasado varios minutos desde nuestro encuentro en la torre