SHANE
Salí del hotel sin mirar atrás, con paso firme pero la mente abrumada. En cuanto entré en el coche, me recosté en el asiento y cerré los ojos un instante, intentando ordenar mis pensamientos. Lo que acababa de ocurrir en aquel ático era algo que llevaba tiempo esperando confirmar, y ahora que lo sabía, no había vuelta atrás.
—Arranca —dije con voz tranquila pero firme.
Peter arrancó el motor, pero antes de que pudiera preguntar nada, volví a hablar—. Deja de apoyar a Andrea —dije—. Todo.