PRICILLA
Llegué al hospital intentando mantener la calma, pero por dentro, mis pensamientos ya eran inquietos y pesados. Mis tacones resonaban suavemente en el pasillo mientras caminaba, escudriñando el camino hasta que finalmente vi algo que me hizo detenerme.
Richard y Miguel estaban de pie frente a la habitación de Marcella, y era evidente que estaban discutiendo. Sus rostros eran serios, sus voces bajas pero tensas, y el ambiente a su alrededor se sentía denso, como si algo pudiera estallar