KevinSalí del hospital hecho una furia, hirviendo como lava. Cada paso que daba me pesaba, como si el mundo mismo se burlara de mí. Las amenazas de mi padre y la idea de casarme con esa asquerosa Marcella Zubiri me daban vueltas en la cabeza. Sentía la sangre latiéndome en los oídos. Necesitaba salir de allí, respirar, pensar o tal vez simplemente destruir algo.Ni siquiera me di cuenta de adónde iba hasta que llegué a mi bar de siempre, mi santuario. Fred y Arnold estaban allí, ya con sus bebidas en la mano. En cuanto me vieron, sonrieron, percibiendo mi estado de ánimo."¡Kevin! ¡Parece que quieres matar a alguien!", dijo Fred, reclinándose en su silla."O alguien quiere matarte a ti", añadió Arnold con una sonrisa burlona.Me dejé caer en una silla, apenas conteniendo la rabia. "¿Sabes lo que tengo que hacer? ¿Sabes lo que viene?" Siseé, con los puños apretados."¿Qué viene, tío?", preguntó Fred, intentando disimular una sonrisa."Yo... me voy a casar con Marcella Zubiri". Se me q
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