Varios días habían pasado en su nueva rutina de ser una mujer sumisa y obediente mientras iba trazando un pl. en su mente. Su mayor reto, evitar que Eliot sospechara de su embarazo.
Pero como hay veces que el destino nos juega en contra… Ivana supo que el error había sido mínimo… pero suficiente.
El mareo la tomó desprevenida esa mañana. No alcanzó el baño. Apenas el lavamanos. El sonido fue breve, contenido, pero Eliot estaba demasiado cerca para no escucharlo.
Cuando ella levantó la cab