Capítulo 98: Miel y Amenaza
Abel estaba un poco molesto por todo lo que había escuchado, pero tristemente también lo entendía.
- Si, igual voy a…
Estaba empezando a hablar cuando escucho unos pasos apresurados acercarse a su dirección, al levantar la vista vio a un hombre bien arreglado acercarse a ellos.
- Señorita – llamó parándose a un lado de Erika mientras le ofrecía las bolsas de plástico que cargaba.
- Oh, cierto por un momento lo olvide, muchas gracias – dijo ella tomando las bolsas.
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