Capítulo 122: Un Inicio
Curiosamente Paola sintió que esa tarde fue la mejor terapia que había tenido en toda su vida.
Ya que siguió golpeando sin parar a ese verdugo hasta cansarse e igual grito liberando su frustración y dolor.
Pero lo que más le reconfortó fue ver que todos los que estaban a su lado no la observaban con ojos llenos de compasión o pena… al contrario solo le preguntaron si deseaba tomar un descanso o seguir golpeando a ese miserable.
Paola por alguna razón después de golpearlo