53. Pov Niki
El consultorio olía a desinfectante y a algo dulce, como a jarabe de frambuesa.
Anne sollozaba en mis brazos, con el rostro enrojecido y la respiración entrecortada. Sentía el corazón en la garganta, intentando mantener la calma. Dan estaba a mi lado, tan cerca que podía sentir su calor, y aun así parecía a kilómetros de allí. Desde que salimos de casa, apenas habíamos hablado. No hacía falta: la tensión era tan espesa que podía cortarse con un bisturí.
La puerta del consultorio se abrió y apa