Capítulo 7: El Precio del Milagro.
El suave ronroneo del Bentley contrastaba absurdamente con el torbellino que había en la cabeza de Maya. Las calles de Los Ángeles pasaban borrosas por la ventanilla, pero ella no las veía. Solo se reproducía en bucle la imagen de Elliot Vance declarando a los periodistas: «Alguien muy especial para mí». ¿Qué diablos acababa de pasar?
Se mordió el labio inferior, la incredulidad aún la ahogaba. ¿Era un sueño febril o una alucinación provocada por el estrés? Miró de reojo al hombre que tenía al l