Capítulo 56. Doble Problema, Doble Felicidad
El coche de lujo de Elliot se deslizaba por las soleadas calles de Los Ángeles, pero dentro, el ambiente era una mezcla de euforia y terror existencial, cortesía de su conductor.
Maya iba en el asiento del pasajero, radiante y tranquila. Elliot, al volante, parecía a punto de sufrir un colapso nervioso y lo disfrazaba con un aluvión de bromas oscuras.
—Solo necesito que el doctor me diga que el bebé es viable, que tiene un coeficiente intelectual superior al de mi padre—dijo Elliot, apretando e