Capítulo 34. El Beso que Encendió los Celos.
El sol de Santorini bañaba ya el set de grabación con una luz dorada y mágica. El equipo se había instalado en uno de los acantilados de Oia, con las famosas casas blancas de fondo y el mar Egeo extendiéndose hasta el horizonte.
Era el escenario perfecto para la escena del primer beso entre el protagonista, interpretado por Elliot, y su musa griega.
Maya estaba allí, en su papel de productora, revisando los últimos detalles. A pesar del cansancio de la noche anterior y de la reveladora conversa