Capítulo 23. Luna de Miel de Papel.
El eco del beso bajo el confeti aún zumbaba en los oídos de Maya cuando el avión privado de Elliot despegó rumbo a Europa. El amanecer sobre el Atlántico no disipaba la resaca emocional, ni la del champán ni la del alma.
A su lado, Elliot leía un periódico financiero con una calma exasperante, como si la noche anterior no hubiera existido, como si no la hubiera besado con una pasión que la dejó sin aliento.
La abuela Elena se había despedido de ellos en la mansión con los ojos llenos de lágrima