*—Damien:
El silencio entre ellos era incómodo. Damien sabía que su madre estaba esperando algo, quizás una disculpa, pero él no tenía la intención de ofrecerla.
—Debes estar feliz, ¿no? —dijo Damien con una mueca de burla, rompiendo la tensión—. Al fin tu hijo prodigio ha vuelto al “buen camino”.
Su madre suspiró, su mirada era más suave de lo que Damien recordaba, pero también cargada de cansancio.
—Antes de todo lo que pasó, lo único que quería era que me dieras la cara, que tomaras mis llam