Dante, seguía ahí bastante enfadado. Aún no creía que ella fuera tan egoísta y no hablara con él para dar su opinión, pero no quería discutir. Ella estaba muy mal y Dante no quería ponerla peor.
Cuando el médico se fue, dejó a la pareja a solas en la habitación. El médico tenía razón, Dante tenía que dar su última palabra para decidir a quien salvaría y de momento lo tenía claro.
Eli, le miraba y vio en sus ojos decepción y rabia. Pero él tenía razón, no podía culparlo, solo quería tenerla a e