Dante se había metido en el despacho para mirar unas cosas del trabajo, había quedado para ir a cenar con su mujer.
Quería que su relación avanzara un poco más, dar ese paso que muchas parejas hacían cuando estaban enamorados.
Dimitri pasó al despacho de su hermano y este le miró con seriedad.
—Necesito que te quedes con los mellizos está noche. — habló el ruso sin mirarle.
—Nosotros encantados, ¿Pero donde vas? — preguntó Dimitri cruzándose de brazos.
—A cenar con Eli y la pediré matrimoni