—¿Papá, de verdad está bien que te diga que sí otra vez? —susurró Ellie, con la voz temblando mientras yacía desnuda debajo de él en su cama arrugada.
Su corazón martilleaba en el pecho, una confusa tormenta de vergüenza y necesidad dolorosa se retorcía dentro de ella.
Sabía lo que siempre pasaba después. Papá siempre gritaba. No podía soportar el silencio frío que seguía. La forma en que la hacía sentir como la peor clase de puta por darle su coño. Y sin embargo, ahí estaba de nuevo, con las p