“Digo muchas cosas. No deberías haberle chupado la polla a mi papá si no querías que te follase,” gruñó bajo, demasiado impaciente y cachondo para tratarla con tacto.
Se arrastró entre sus piernas, su gruesa polla golpeando pesadamente contra su muslo interno, caliente e insistente. Las lágrimas brotaron en sus ojos.
“¿De verdad es solo de esto de lo que se trata? Realmente pensé…” su voz se rompió mientras su mente gritaba, rogándole que dijera que había más. “Pensé que salir con Serena te harí