GIANNA RICCI
—¿Piensas renunciar a la empresa que tantos años le has dedicado? ¿Qué hay de tu vida llena de opulencia y lo que has ganado gracias a esas obligaciones a las que quieres renunciar? ¿Vale la pena hacerlo por una mujer que solo te gusta porque se parece a tu esposa muerta? —pregunté desesperada, odiándolo con todo mi ser, ¿por qué ahora? ¿Por qué cuando me tuvo, no me quiso, y ahora que yo no lo quiero, me dice todo lo que alguna vez quise escuchar?
¿En verdad no lo quería?
Pegó su f