GIANNA RICCI
La mansión era impresionante, más grande que la de Leonel. Con un jardín conformado por hectáreas y hectáreas de verdes pastos, arbustos y árboles adornados con faroles.
—¿Impresionada? —preguntó Renzo con una sonrisa amplia.
—Bueno, es más grande que el convento, no lo voy a negar —contesté angustiada.
—Si te portas bien, si eres dócil y me haces caso… puedo compartir todo esto contigo —dijo en cuanto estacionó el auto frente al enorme pórtico.
Cuando volteé hacia él, sentí su ma