Aquel beso aumenta cada vez más, pero esta dejando sin aliento a Valentina porque ella solo se mantuvo estática, recibiendo lo rico que es un buen beso, por lo tanto, ni siquiera cerró los ojos porque contemplaba los ojos del malévolo hombre.
Arthur al no sentir la respiración de Valentina, se aparta esbozando una sonrisa ladina. —¿No sabes besar?— le pregunta y ella deja de mirarlo, está que se le sale el alma del cuerpo. Jamás había sentido tanta calentura como en estos momentos —de mi pued