—¡No tengo nada que ver con el accidente de ella, lo juro!
—¿Crees que voy a creerte? —sonríe con amargura mientras no deja de mirarla—. Prieto ya lo confesó todo y te quiere hundir a ti sola en el barco. ¿Eso es lo que quieres?
—¿Acaso él está demente? No tenemos nada que ver con eso, y sabes que esta conversación ya me aburrió. Al parecer, los hombres hoy en día perdieron el gusto por una mujer de verdad—. Se coloca de pie para marcharse, pero Arthur inmediatamente la detiene al tomarla de la