—No es mucho pedir querer estar solo— le dice mirando su puño plasmado en la puerta. El hombre cierra los ojos por segundos y retoma aire. —Yo... lo lamento, Rebeca, he tenido un mal día y no es tu culpa.—Mi amor... solo dime, por favor, que no vas a regresar a los brazos de Valentina. No puedes simplemente dejar el progreso de esta relación tan bonita. Pronto seré una modelo famosa y tú eres un empresario exitoso, un buen partido y además estoy enamorada de ti... solo sigamos y no des marcha a