—¡No puedo!— exclama, y el chofer la voltea a mirar. La pobre chica está sudando y tiene los nervios a flor de piel.
—¿Señorita, está bien?— la mira por el retrovisor y Valentina a él. Luego asienta con la cabeza y cierra los ojos por segundos, cuando escucha una voz, una que proviene de su móvil. Sin querer y por los nervios, le marcó a Arthur.
—¿Bueno?— Arthur está ansioso, le pareció escuchar la voz de Valentina. Él no tiene el número registrado porque le tocó eliminarlo para quitar esas gan