El dueño del club es conocido de Lionel, así que lo llamó y le pidió aquella petición de Israel. Luego de tener buenas noticias, agradece y cuelga la llamada. —¡Lo tengo!
—perfecto. Quiero que te vayas
—¿¡Qué!?— Lionel lo mira con desdén
—puedes tomar la siguiente vip, necesito estar solo
—bebé ya llegue— Raquel ingresa junto a sus amigas
—me quedaré con Raquel y tú, llévate a esas locas— ordena y toma asiento en el gran sillón de cuero
—quiero bailar contigo— Raquel se sienta en las piernas