Sin embargo, ella se suelta del agarre de Israel y retrocede un paso. —señor ¿Qué es lo que quiere de mi?— pregunta mirándolo con intriga aunque sus piernas tiemblan porque aquel perfume tan varonil quedó impregnado en sus fosas nasales causando un deseo impuro, deseando estar más cerca de él, pero sabe que es un pensamiento incorrecto
—Quédate aquí o ¿Quieres perder tu trabajo?
—lo que me faltaba— el encanto de Valentina se esfuma —es el típico joven adinerado que manipula, no señor. Yo traba