La temporada de Vittoria estaba entrando en su fase más decisiva.
Después de la victoria en los cuartos de final de la Copa Italia, el equipo se encontraba en tercer lugar en la tabla de la Serie B, lo que significaba que estaba en zona de playoffs, pero aún lejos del ascenso directo. Cada partido era crucial. No había margen para errores.
El equipo había mostrado su mejor versión en la Copa, pero en la liga las cosas eran más inestables. Se habían conseguido victorias importantes como el 2-1 a